Qué no
he hecho para merecer esto
Pareciera que las autonomías se
hubiesen enfrascado en una encarnizada lucha contra
el fracaso escolar, algo que de no ser por los
métodos sería loable. En Andalucía pretenden pagar
7000 euros al docente que se comprometa a reducir el
fracaso escolar, en Extremadura aproximadamente 1800
por tres meses a cambio de horas de refuerzo (aparte
de los 300 durante todo el año a los voluntarios).
En Extremadura al menos no han tenido la
desvergüenza de decirlo tan claro aunque en ambas
Comunidades Autónomas la condición necesaria e
indispensable (como decía mi profesor de
Matemáticas) es que el alumno reciba el consiguiente
aprobado. Aquel que no se comprometa no recibirá un
duro (de los de antes y al cambio). Excepto para
nuestro presidente del gobierno (que ya sabe Latín o
Chino) todos los indicadores sobre educación
deberían ponernos los pelos de punta.
Para cualquier “ciudadano” que demuestre espíritu
crítico, las medidas tomadas por estas comunidades
tan comprometidas son para echarse a temblar, más
por lo que callan que por lo que dicen.
Coincidiendo con la ironía de Arturo Pérez Reverte,
las medidas van dirigidas al profesorado, si la
educación va mal es por culpa de ellos por lo que
habrá que pagarles más para que se esfuercen, esa al
menos es la primera impresión. Al menos en Andalucía
los docentes están que trinan y son la mayoría los
que piden eliminar ese pago extra, en Extremadura
también la mayoría de los docentes se oponen a dicha
medida aunque la acatan por ser voluntaria.
¿Qué trabajador se opone a que le suban el sueldo
casi el 35%? ¿Creen que ninguno? Pues sí, esos
funcionarios maltratados por sus administraciones,
desvalorados, acusados y señalados por la sociedad,
los que cuidan de nuestros hijos cada vez más
tiempo, aquellos a los que se les quiere colgar el
san benito de los culpables del estado actual de la
Educación.
Los docentes son ante todo docentes y la inmensa
mayoría está comprometido con su labor educadora,
quieren que sus alumnos aprendan, quieren formar
para el futuro y quieren acostarse con la conciencia
tranquila. Esa sociedad que sólo quiere pensar en
las vacaciones del docente debería sentirse
orgullosa de los profesionales que atienden a sus
hijos y saber que antes están los alumnos que el
dinero. ¿Por qué no quieren los docentes la medida?
Porque la medida degrada la educación, porque es un
vil chantaje al trabajador, porque es comprar la
educación y la educación no se compra, se consigue a
base de esfuerzo de constancia y de sacrificio. Para
qué quieren nuestros alumnos obtener el título de
graduado si no saben leer o escribir y para qué
quiere el docente enseñar si lo que se le va a pedir
es actuar como cualquier administrativo firmando
libros de escolaridad y certificando la gran mentira
de la educación.
Tanto Andalucía como Extremadura se equivocan, con
la educación y con los docentes, la educación no se
compra para mantener a cuatro en sus sillas y baste
este ejemplo de dignidad que están demostrando los
docentes como lección magistral. Baje las ratios,
contrate más docentes, dedique el PIB al alumno,
mejore las condiciones laborales de los docentes
pero por favor no intente comprar lo único que nos
queda, nuestra dignidad.
Si alguien no para esto dentro de unos años el
cambio climático será irreversible pues cambiaremos
ciudadanos por ganado y ya se sabe lo perjudicial
que los gases de estos animales son para nuestro
clima (aunque parece que no para algunos políticos).

Autor:
Saturnino
Acosta García,
Responsable de Acción Sindical y Comunicación del
Sindicato ANPE
en Cáceres.
10 de abril de 2008
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