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CONVIVENCIA Y
PARTICIPACIÓN
Nadie puede estar en contra de legislar en
materia de convivencia o de participación en una
sociedad democrática. Participación y convivencia
escolar son, además, dos factores reconocidos de la
calidad de la enseñanza. Por lo tanto, el debate no
puede ser sobre la pertinencia o no de elaborar una
ley en Galicia que amplíe, mejore y desarrolle lo
que ya hemos avanzado sobre participación y
convivencia, que no es poco, como comentaré a
continuación.
Sobre convivencia escolar se vienen reclamando
medidas de carácter formativo, legislativo,
mediador, preventivo y disciplinario desde hace
muchos años. Cualquiera puede verlo, por ejemplo,
visitando la página web del Seminario Gallego de
Educación para la Paz, especialmente, en su apartado
sobre "Conflictividad
y convivencia escolar"
o releyendo libros como "Educar
para la Paz desde el conflicto";
"Educar
pacificando: una pedagogía de los conflictos",
de nuestro compañero Calo Iglesias o "Acción
tutorial, transversalidad y resolución de conflictos"
(ICE; 2001), entre otros.
Mas fue a partir de la muerte de Jokin en
Hondarribia, en 2004, cuando las distintas
administraciones educativas decidieron poner en
marcha planes y observatorios sobre la convivencia
escolar, cierto que, a veces, a golpe de titular. En
Galicia empezamos a trabajar seriamente sobre este
asunto en 2005. Digamos, en honor a la verdad, que
Celso Currás, en el final de su mandato, estaba muy
interesado y comprometido con la necesidad de
legislar en esta materia. Sin embargo fue con el
gobierno bipartito (PSOE- BNG) cuando, durante casi
dos cursos, una comisión mixta elaboró un proyecto
de
Plan Integral para la Mejora de la Convivencia
Escolar de Galicia
sobre la base de un documento propio titulado "Bases
para la elaboración de un Plan Gallego de
Convivencia Escolar"
(2006) que fue sometido a la consideración de toda
la comunidad educativa, organizaciones no
gubernamentales, sindicatos, asociaciones de padres
y de madres, patronales, movimientos de renovación
pedagógica..., con una voluntad inequívoca de
acuerdo y de consenso. No fue casual que el Plan
Integral se firmara, por más de 35 entidades y
colectivos pedagógicos, en una sesión solemne el
Día
Escolar por la Paz,
el 30 de Enero de
2007,
y que lo rubricara, en el propio acto, el Presidente
de la Xunta,
Emilio Pérez
Touriño. El texto
del acuerdo, como sus propuestas concretas están,
desde aquella, en el Portal Educativo de la Xunta de
Galicia. También en los colegios e institutos. El 12
de Abril de 2007 se aprobaba el
Decreto de Creación
del Observatorio Gallego de la Convivencia Escolar
(DOG del 8 de Mayo).
Por lo tanto, como se puede ver, no partimos de
cero en materia de convivencia escolar en Galicia.
No estamos ante de un "descubrimiento". De hecho,
muchos centros escolares gallegos venían trabajando
razonablemente bien sus conflictos desde mucho antes
de existir la citada legislación. Incluso ganando
premios y reconocimientos. Y lo siguieron haciendo
en estos últimos años ante la evidente parálisis
institucional con la no convocatoria del
Observatorio Gallego y la vulneración de una de sus
principales funciones, la elaboración del Informe
sobre el Estado y Situación de la Convivencia
Escolar en Galicia.
Tanto en el Plan Integral como en el diseño del
Observatorio tuvimos mucho que ver el fallecido Suso
Jares, Manuel Armas y yo mismo, los tres primeros
expertos que entramos en el organismo en la cuota de
personalidades de reconocido prestigio propuestos
por Laura Sánchez Piñón, Conselleira de Educación en
aquel momento, en reconocimiento del importante
trabajo previo realizado.
Cualquier proyecto sobre convivencia escolar,
parece obvio, debe buscar la máxima participación y
el consenso entre los distintos sectores. Debe
perseguir el ideal de la unanimidad, sí es posible,
entre las fuerzas políticas parlamentarias, mucho
más sí hablamos de una ley. No podemos pretender
imponer un texto legislativo
por un voto,
o hacerlo de espaldas a las organizaciones
mayoritarias del profesorado, de las asociaciones de
padres y de madres, de los movimientos de renovación
pedagógica, de las organizaciones que vienen
trabajando, desde hace tantos años, sobre un asunto
bien sensible. Ese no fue el procedimiento seguido
con anterioridad ni debiera serlo, en ningún caso,
en el futuro.
Sí sobre convivencia escolar ya manifestamos que
no partimos de cero, ni en Galicia ni en ninguna
parte, menos aún en cuestiones de participación,
entre otras cuestiones porque participar es una
manera de convivir, compartir vivencias juntos. Pues
bien, sobre participación escolar el legislador
desarrolló sobre todo el artículo 27 de la
Constitución de 1978, con la LODE (1985), luego con
la LOGSE (1990) y posteriormente con la específica
Ley
Orgánica de la participación, evaluación y gobierno
de los Centros Docentes
(1995) y también en la vigente LOE. Por no
alargarme. Es decir que, cuando menos cuatro leyes
orgánicas, tratan el relevante asunto de la
participación escolar sin que, lamentablemente,
hubieran mejorado los niveles de compromiso de
padres y madres en la gestión y en el gobierno de
los centros. El
déficit
participativo de
padres y de madres tiene causas múltiples y
complejas, difíciles de abordar en un artículo, pero
quizás lo que necesitemos para superarlo sea menos
retórica legislativa y más facilidades e incentivos
que fomenten y animen la participación.
Mas volvamos al asunto que nos ocupa
¿conviene
aprobar una ley gallega de convivencia y
participación?
Mi respuesta es positiva sí se hace, primero, desde
lo acuerdo y el consenso, con voluntad de diálogo y
de concordia máximas. Segundo, sí lo hacemos para
desarrollar y mejorar lo existente y que significa,
con carácter previo, evaluar el Plan Integral y el
Observatorio vigentes, junto con los Planes de
Centro. Solamente así tendremos un correcto
diagnóstico de la situación y podremos proponer
medidas de futuro.
No parece que la mejor Ley sobre la Convivencia
y la Participación sea aquella que ignore
deliberadamente lo realizado o que impida "tomar
parte" pues eso es precisamente lo que significa, en
latín, "participare". Y para tomar parte tendríamos
que sentirnos parte, estar dispuestos a partir con,
pactar, compartir ideas, proyectos educativos de
alcance, desde la diferencia, sobre la palabra y el
diálogo. Los tiempos, el clima político y las
experiencias últimas no animan precisamente al
optimismo. Tampoco los contenidos de la futura ley,
almenos los adelantados por los medios, parecen ir
en aquella dirección. Una lástima.
Manuel Dios Diz es maestro , licenciado en
Geografía e Historia por la USC, preside el
Seminario Gallego de Educación para la Paz y dirige
la Fundación Cultura de Paz en Galicia. Fue miembro
del I Observatorio Gallego de la Convivencia Escolar
en la cuota de personalidades de reconocido
prestigio. Autor de "Bases
para la elaboración de un Plan Gallego de
Convivencia Escolar",
2006. (www.sgep.org)
Manuel Dios Diz
Presidente
Seminario Galego de Educación para a Paz
FUNDACION CULTURA DE PAZ
www.sgep.org
Tfno: 981-554053
Rúa do Valiño 13-1º
15703- SANTIAGO DE COMPOSTELA
Publicado el
13 de enero de 2011
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