La
lectura como llave para acceder a nuevos mundos
El compromiso
que las docentes tenemos con la lectura se
manifiesta cada vez que se enseña y se entablan los
vínculos afectivos que unirán de por vida al niño.
La lectura de este modo forman lectores ávidos,
imaginativos, creativos en definitiva se desarrolla
el sentido crítico, de los futuros ciudadanos.
Para que este proceso
llegue a su fin, en primer lugar los docentes
deberemos rever nuestras prácticas, modificar los
criterios de selección, bucear hasta hallar todos
aquellos textos valiosos de autores reconocidos.
La tarea alfabetizadora sentará raíces profundas y
complejas, no se alfabetiza solo al enseñar a
conocer las palabras, las letras o los textos. El
poder del lenguaje radica en su capacidad
transversal de atravesarlo todo. Mediante el uso del
lenguaje escrito, se ponen en juego diversos
propósitos, se tienen en cuenta también las
situaciones comunicativas, sobretodo aquellas que se
desarrollan con una frecuencia tal, que garanticen
en los niños la continuidad mediante la cual,dichos
acercamientos con las prácticas del lenguaje
prosperen hasta lograr que se apropien totalmente de
las mismas.
En el Nivel inicial, es
de fundamental importancia, el iniciar a los niños
en estos aprendizajes o retomar la enseñanza en
aquellos que ya avanzaron en el uso de las prácticas
sociales de lectura y escritura.
Un punto importante a
tener en cuenta en este sendero, es el que se
relaciona básicamente con la selección de textos
adecuados e interesantes, el que leer se relaciona
directamente con la conexión que une al docente con
la lectura. He aquí el problema mayor a salvar.
Deberemos rever nuestras prácticas lectoras. Si el
docente no lee, o lee muy poco, poco podrá
aconsejar, recomendar o estimular a sus alumnos
para que lo hagan. Este problema de la docencia
tiene una estrecha relación con la formación
profesional adquirida. Volver sobre este problema
revisar las prácticas y la relación directa que se
da entre el docente y la lectura, bastará para poder
retomar el camino duro y desafiante que propone el
ser formadores de nuevos lectores o futuros
escritores. El propósito es tener las aulas llenas
de docentes apasionados por la lectura para poder
observar luego como se produce la función
multiplicadora que se provocará en sus alumnos.
Enseñar a “leer” no solo con los ojos o el
entendimiento sino con el corazón y la imaginación,
invitará a atravesar fronteras a incursionar en
nuevos mundos, a hacer posible lo imposible.
Es nada más ni nada
menos, que formar libre pensadores, lectores
críticos que puedan expresarse y defender sus ideas
sin temor.
Por lo general en las
salas de nivel inicial se piden cada año “un
librito” para la biblioteca del aula. Aquí vemos que
el poder de selección de los contenidos de los
mismos escapa de las manos del docente y pasa
directamente a las familias que son las encargadas
de comprarlo y elegirlos. Importante sería, que sean
los docentes los que eligieran que libros comprar y
cuales no. Cada año al adquirir los materiales para
usar durante el ciclo lectivo, cuantas veces nos
hallamos frente a “libritos “de rara procedencia,
cuyas historias están escritas sin ton ni son y
muchas veces con finales dudosos o carentes de
ellos, con una pobreza literaria extrema, que
beneficia poco o nada a quienes escuchan esas
historias.
La biblioteca del aula
es de vital importancia, deberá tener libros capaces
de incentivar, de dar placer de acercar a los niños
para que se adueñen de ella. Sabido es, que se hace
lectores leyendo, pero también escuchando a otros
lectores, la variedad de autores en cuanto a
propuestas literarias ampliará el universo lector
de cada uno de los niños.
Es necesario que los
niños participen en la elección de los textos, a la
hora de optar por un cuento para leer, tan necesario
como el que puedan acceder a visitar otras
bibliotecas. El punto aquí es formar una comunidad
de pequeños y pequeñas lectoras. Para ello es
preciso respetar al niño lector, en toda la
dimensión que eso implica. Brindando los docentes un
trabajo serio previo, en cuanto a la selección de
los contenidos, a enseñar, elección de los autores,
y básicamente tomarse el tiempo de leer “TODO” el
material antes que lo haga el niño.
Animarse a incluir
dentro de la bibliografía seleccionada, textos
extensos o con un vocabulario complejo. Con el
correr del tiempo se podrá apreciar, que la atención
de los pequeños cada vez será mayor, y no
representará obstáculo alguno, ya que lo que está
escuchando le resultará atractivo e interesante.
Irán aprendiendo a
“escuchar”, a aportar anticipaciones. Se podrá
alcanzar el placer, al pedir una y otra vez que se
les narre la misma historia aprenderán a descubrir
el humor, la tristeza y la magia etc.
El entorno en el cual
deambulan los niños, que es el aula es un disparador
permanente, si está preparado para tal cosa. Colocar
letreros, carteles, poesías en láminas en las
paredes, siempre accesibles a los niños, escritas en
imprenta mayúscula provocará el interés por saber
que dicen o intentar descubrirlo, leyendo ellos
mismos.
Frecuentemente se
producirán escrituras colectivas, niños que dictan
textos a otros niños que los escriben como pueden o
en su defecto se los dictan a la docente.
En el nivel inicial el
objetivo primordial es la estimulación del lenguaje
oral, realizando para ello diversas actividades, que
invitan a jugar con las palabras, a partir de lo
cual podrán advertir las múltiples posibilidades
que el lenguaje diario nos presenta. Facilitando el
contacto con variados elementos cotidianos, es como
se comienza a acercar al niño a la lectura. Acercar
los textos a los pequeños es la manera como aprenden
a leer leyendo, esto les posibilita previamente
realizar anticipaciones del contenido del texto de
la mano de las imágenes (el contenido grafico) que
el mismo posea.
El valor que tienen
estas prácticas lectoras reside, en que irán
posibilitando diferentes alternativas e ir ensayando
diferentes estrategias lectoras.
El acceso a los
primeros esbozos de escritura, van unidas a la
lectura indefectiblemente. Mientras comienza a
acceder a una, en paralelo va accediendo a la otra.
Al comenzar a escribir
las primeras letras, le ayudará a comprender y a
aprender que cada una de ellas tiene un signo
grafico y un sonido particular. El conocer las
letras le posibilitará poder comenzar a deletrear
las palabras. Esto será un esfuerzo enorme para
ellos y será digno de ser felicitado y estimulado
por ello aunque al escribir no tenga en cuenta las
reglas ortográficas.
Leer en compañía de un
adulto es el momento ideal para que el pequeño
comprenda lo que es la escritura. Leerles en voz
alta, señalar las letras, y que esas letras
conforman las palabras, y ver las ilustraciones
que esas palabras representan, a la vez le ayudará a
comprender el sentido de la escritura en su
generalidad. Y que cada palabra tiene un significado
en si misma. Iniciarlos en la lectura y en sus
convenciones, lo ayudará a aprender como abordar un
texto.
Disfrutar a diario de
experiencias lectoras con los niños, compartir
junto a ellos el placer del tiempo compartido, el
gozo de la escucha , favorecerá el desarrollo de la
fantasía y sentará las bases de futuros lectores,
que aprovecharán leyendo, escuchando y compartiendo.
En ese maravilloso momento cotidiano en el que todo
se detiene y solo se deja correr la imaginación,
docentes y padres son portadores de la llave
secreta, que conduce a ese mágico mundo, no dudemos
en abrirles las puertas lo antes posible.
Autora: Silvia Gabriela Combes
Profesora de Nivel
Inicial – Técnica en Organización y Administración
de Instituciones Educativas
Santa Fe, Argentina
28 de febrero de 2008
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